Hay personas y personajes. Y Broncano, como cualquier ente mediático es lo segundo. Capaz de reinventar la comunicación para conectar con el público millennials, a base de saltarse todos los convencionalismos y normas escritas, David Broncano resulta ser un Andy Kauffman moderno y desvergonzado. O, dicho en otras palabras, David Broncano es el presentado definitivo en la nueva era digital: el presentador trol.

David Broncano y La Zowi, la entrevista más polémica (1)
David Broncano y La Zowi, la entrevista más polémica

Demasiado subversivo para generaciones conservadoras, y lo suficiente gamberro para atraer a jóvenes de espíritu irreverente, Broncano ha conseguido lo imposible: Acercar a los millennials a un formato olvidado del siglo XXI, el programa de televisión.
No es un secreto que el elemento catódico resulta obsoleto y limitado para la generación X. ¿Por qué ver lo que echan por televisión cuando puedes ver lo que te plazca a golpe de clic, cuando y donde quieras? Plataformas como Netflix, HBO o Youtube han sentenciado a pena de muerte a la caja tonta, resultando cada vez más un elemento nostálgico que práctico. Sin embargo, David Broncano ha conseguido que muchos enciendan sus televisores (vía on line, eso sí) para sintonizar un programa de entrevistas de aparente corte tradicional: ‘La Resistencia’.
La clave del éxito es que a pesar de estar revestido de la apariencia de un late night cualquiera ‘La Resistencia’ es todo un tributo al desconcierto y el caos. Los invitados acuden al programa para ser troleados por David Broncano, encargado de sabotear cualquier intento de promoción o entrevista que pudiera surgir en el show. El presentador hace uso del ingenio y la improvisación para ofrecer un festival de vergüenza ajena de carácter surrealista. Y lo que en un principio iba a ser una entrevista acaba siendo una broma pesada para todos.
A veces la jugada le sale bien y otras aún mejor y se convierte en noticia por haber abochornado o humillado a alguno de sus invitados. Son estas últimas veces cuando Broncano libera a su particular Tony Clifton en escena, dejándonos en un estado absoluto de desconcierto.
¿Es un presentador lamentable o un genio absoluto? La respuesta, como siempre, la dan las audiencias.

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