10. Ross y un te quiero

Ross, ¿qué haces?
Ross, ¿qué haces?

Ross nos ha regalado las citas más alocadas y humillantes de todos los tiempos. Él fue quien se quedó atrapado en el baño de una chica sin pantalones, él fue quien salió con una obsesa del desorden, él fue quien contó mississippis de más en la sala de bronceado, él fue quien se pasó toda una cita sin abrir la boca por temor a deslumbrar a la chica con sus fluorescentes dientes, y él fue quien dijo el nombre de otra en su boda. Pero si ha habido un momento que nos ha hecho reír fue la odisea vivida por el doctor Geller para evitar decir te quiero a Mona, una de sus últimas novias. Las llaves de su apartamento, felicitaciones de Navidad conjuntas y un te quiero accidentado más tarde, Mona dejaba claro al arqueólogo que a veces es mejor tomarse un descanso.

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