Woody Allen, un final de película made in Hollywood

Repaso de la filmografía de Woody Allen: Cinco décadas, cinco Woody Allen distintos. Varios han sido los capítulos que han escrito la extensa filmografía del director, entre los que se pueden diferenciar cinco estilos muy diferentes pero siempre identificables con el humorístico Allen.

1. Cinco décadas, 5 Woody Allen

Woody Allen sigue bendiciéndonos año tras año con una nueva pelicula
Woody Allen sigue bendiciéndonos año tras año con una nueva pelicula

El mayor número de chistes posibles y situaciones cómicas a la vez que dramáticas

Una de las claves del éxito de Allen consiste en hacer llegar al espectador el mayor número de chistes posibles y situaciones cómicas a la vez que dramáticas. Para todo ello se vale de un humor admirado por sus fieles desde hace décadas, un humor que, durante cinco etapas, ha mutado desde intas como Coge el dinero y corre o El dormilón, hasta llegar al humor más refinado (y entendible) de Manhattan.

Durante medio siglo Woody Allen lo ha hecho, cada 365 días, el genio neurótico ha cumplido su promesa de hacer, al menos, una película por año.

2. La comedia sexual de una noche de verano

Su primera etapa es aquella que comprende todos los riesgos y experimentos posibles llevados a cabo por el director, actor y guionista. Sus primeras cintas cuentan de todas las maneras conocidas las historias más inverosímiles e inquietudes varias de su autor: Sexo, relaciones, Dios, familia, autoestima, más sexo, vicios de la sociedad

Woody Allen se caracterizó por arriesgar con sus guiones en una de las fases de su carrera
Woody Allen se caracterizó por arriesgar con sus guiones en una de las fases de su carrera

Y aunque éstas no fueron del todo apreciadas por la inmensa mayoría, sí le sirvieron para hacerse un hueco en el complejo mundo del celuloide, y conseguir una ardua tarea: que su estilo fuera reconocible e identificable.

3. Historias de New York

En una segunda etapa, Allen optó por dirigirse a un público más mayoritario, por lo que sus bromas (aunque siempre peculiares) se hicieron más universales, siendo éstas interpretadas por personajes con los que de alguna manera pudiese sentirse identificado el espectador (Todo lo que siempre quiso saber sobre sexo y nunca se atrevió a preguntar).

Woody Allen con Diane Keaton
Woody Allen con Diane Keaton

Allen pasaba de definirse a sí mismo a definir con hiriente lógica a la sociedad por medio de retratos sociales, en su mayoría interpretados por personajes de clase media alta y alto nivel e interés cultural. La burla entre la simbiosis imposible entre belleza (su gran complejo y obsesión) e inteligencia, así como la dependencia emocional y conformismo social fueron sus grandes  protagonistas durante años en cintas como Celebrity, Manhattan, Annie Hall, Hanah y sus hermanas

Su lamentable existencia y sus cobardes, tímidas y confusas personalidades hacen reír a todos

Sus películas fueron conquistando a la crítica, y los espectadores acudían en masa a los cines para ver a tan estridentes personajes (mayoritariamente interpretados por el propio Allen), cuya lamentable existencia, y cobardes, tímidas, y confusas personalidades hacían reír a todo el mundo.

4. Granujas de medio pelo

Posteriormente, en su tercera etapa, el humor de Allen se fue refinando más, a la vez que se acercaba más a sus orígenes, siendo esta vez acogido con más éxito y haciendo de sus obras su propio sello de identidad. En ellas, Allen encontraba el perfecto equilibrio entre la paranoia existencial de sus personajes y el formato pseudo-cómico con  cintas como Misterioso asesinato en Manhattan, Granujas de medio pelo, o La maldición del escorpión de Jade, donde además el cineasta plasmaba otro de sus deseos ocultos, más allá de seducir con su intelecto a jóvenes pipiolinas de encefalograma plano y sostén abultado.

Woody Allen alegra al espectador con su simple presencia en pantalla
Woody Allen alegra al espectador con su simple presencia en pantalla

Allen siempre ha manifestado el atractivo innato de romper las reglas sociales y vivir, no del trabajo, sino del crimen (des)organizado y los pequeños grandes golpes. O, de manera más comedida, de profesiones tan atípicas y bohemias como la literatura o las artes escénica.

5. El sueño de Cassandra

En su cuarta etapa, una de las más ácidas, el director opta por volver a experimentar, y lejos de su hogar cinematográfico, Nueva York, ha llevado a cabo las historias más diversas (Vicky, Cristina y Barcelona, Scoop, El sueño de Cassandra), que si bien no siempre cuentan con su presencia, siempre muestran un protagonista perdido en un mar de dudas, cuya vida y felicidad parecen ser todo un rompecabezas.

La crisis existencial y la búsqueda de la felicidad se convierten en esta etapa en las grandes obsesiones de Allen, obstinado en demostrar la falta de inconformismo  ante el conformismo de la sociedad, así como la incapacidad de ésta para saber qué quiere.

Match Point, Vicky, Cristina y Barcelona, y, sobre todo, Medianoche en París, reflejan este laberinto emocional en el que quien lo tiene todo quiere más y quien no tiene nada quiere menos.

Woody Allen comentando aspectos del rodaje con Scarlett Johansson
Woody Allen comentando aspectos del rodaje con Scarlett Johansson

Encontrarás al hombre de tus sueños Si la cosa funciona, su más delirante filme crítico junto al también delirante Larry David, cierran protagonizan este ciclo de protesta existencial y febril obsesión sexual por Scarlett Johansson y/o cualquier otra jovencita a la que impresionar con su intelecto.

Scarlett Johansson creció como actriz de la mano de Woody Allen
Scarlett Johansson creció como actriz de la mano de Woody Allen

6. Magia a la luz de la luna o Si la cosa funciona

Después de eso, en su quinta etapa, Allen vuelve a uno de los géneros que mejor retrata desde su prisma irónico, cínico y siempre cómico: la comedia romántica, al menos, la comedia romántica tal y como la entiende él. Siendo su quinta etapa aquella en la que el director, cansado de protestas, escepticismo e inconformismo patológico, recurre a la magia.

Woody Allen en Magia a la luz de la luna, junto a Colin Firth y Emma Stone
Woody Allen en Magia a la luz de la luna, junto a Colin Firth y Emma Stone

Y así, con filmes como Desde Roma con amor, y Magia a la luz de la luna, Allen retoma lo que ya comenzó con Medianoche en París, un ejercicio de auto convencimiento de que el final feliz existe. Quizá no Un final made in Hollywood, pero si un final feliz donde las esperanzas y los sueños son algo más que la muestra de ignorancia científica. Porque Allen se hace viejo y tras una vida dedicada a cuestionarlo todo, el cineasta prefiera vivir en la feliz ignorancia de creer que, más allá de la lógica, existe la Magia a la luz de la luna.