La review de la segunda temporada de ‘Paquita salas’ la escribo desde el cariño y la ternura que el personaje interpretado por Brays Efe nos regala en cada episodio de la serie de Netflix. Dicho esto, y a riesgo de provocar indignaciones varias, tengo que afirmar que ‘Paquita Salas’ resulta ser un producto rancio y carente de chispa.

Confieso que no ha sido hasta el estreno de la segunda temporada de la serie ‘Paquita Salas’ cuando me he acercado a la ficción nacional. Y tal vez ahí esté el problema: Me sumergí en el universo de Paquita Salas sin saber qué esperar. Y francamente una vez que estuve ahí no me gustó lo que vi.

Paquita Salas Segunda Temporada Review
Paquita Salas Segunda Temporada Review

Yo esperaba encontrarme con una comedia, algo divertido, algo original, algo fresco e incluso descarado. No porque tuviera fe ciega en la ficción nacional, sino porque es lo que la serie prometía en su campaña publicitaria.

Me dejé llevar por la curiosidad seriéfila y me dispuse a ver de un tirón la segunda temporada de ‘Paquita Salas’. Y fue duro, los 5 primeros minutos del primer (y peor) episodio de la temporada casi me obligan a apagar la pantalla. Pasado el susto, me dejé llevar por la historia y los personajes hasta que me di cuenta de que la cosa no iba a mejorar.

Con un sabor a añejo, rancio y ya muy trillado, ‘Paquita Salas’ encuentra su mayor baza en la incursión de viejas glorias televisivas, con las que hacer surgir el sentimiento de nostalgia en el espectador. Y por nostalgia quiero decir nublar el juicio del espectador apelando a su lado sensible, y, del mismo modo que una madre siempre ve guapo a su hijo, conseguir que este encuentre digno de ver ‘Paquita Salas’.

Famoseo y casposeo variado con la historia agridulce que define cualquier vida en el mundo del espectáculo marcan la serie ‘Paquita Salas’, donde lo único digno de ver es Paquita Salas.

Paquita Salas Segunda Temporada Review
Paquita Salas Segunda Temporada Review

Para el recuerdo queda la intervención del siempre grande Antonio Resines. Él protagoniza un cameo no apto para espectadores sensibles. Entrañable y con el carisma que le caracteriza, Antonio Resines consigue apelar a la fibra lacrimógena del espectador hasta conseguir emocionarle gracias a la ternura que le pone a su discurso en escena.

La otra intervención destacada es la de Ana Obregón. ¡Qué mujer tan fantástica! Tan dicharachera como de costumbre, Ana aporta ese toque surrealista y alocado que hace que la serie parezca lo que se supone que es: una comedia. Formidable y fabulosa en su rol de ella misma, Ana Obregón es la compañera ideal de aventuras de Paquita Salas. ¡Cómo mejorarían las cosas si Paquita fichara a Obregón para su empresa de management!

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