Análisis de Kill Bill, la obra más elaborada, compleja y profunda del astro rey de la dirección, Quentin Tarantino.

David Carradine con Quentin Tarantino ensayando para el rodaje de la película Kill Bill
David Carradine con Quentin Tarantino ensayando para el rodaje de la película Kill Bill

[quote_right]Kill Bill, Fascinante violencia justificada[/quote_right]

Violenta, trepidante, fascinante, transgresora, única en su especie, la mejor de todas las venganzas, la más irrepetible, la más espectacular, sin duda es Kill Bill, la obra más elaborada, compleja y profunda del astro rey de la dirección, genio hiperactivo e hijo bastardo de Hollywood: Quentin Tarantino. En 2003, y tras seis angustiosos y largos años sin que la sangre salpicara con acierto alguno la gran pantalla, Kill Bill llegó para enamorar.

[pull_quote_center]La más grande historia jamás contada sobre el rencor que se puede llegar a acumular tras años de coma profundo y un ensayo de boda algo accidentado, pasaba a ser obra maestra indiscutible y pieza imprescindible para todo amante del buen cine[/pull_quote_center]

La novia había despertado en el imaginario del excéntrico Quentin Tarantino, y éste no paró hasta convertirla en el fenómeno cinematográfico que es hoy en día.

Uma Thurman (la mal llamada musa de Tarantino) cedió cuerpo, alma y mirada de odio perpetuo a su ya célebre rol de Mamba negra, ganándose la complicidad del público, que, sin poder resistirse a la fuerza magnética del personaje y el coraje ilimitado que ésta mostraba en cada uno de los fotogramas, se colocaba instintivamente al lado de la bella justiciera.

Trepidantes y frenéticas escenas de lucha hacen de la obra el mayor espectaculo visual jamás ante concebido

¿Quién puede negarle el derecho a hacer justicia a la novia?

Aquellos que ella creía sus amigos se propusieron asesinarla. Si bien es cierto que la violencia ha sido una de las razones que ha llevado a más de un insensato a censurar las magistrales obras de Tarantino, ¿de qué otra manera se iba a vengar Mamba negra? Cualquier otro acto de carácter más pacífico resultaría, simplemente, de lo más ridículo en esta enrevesada y perfecta narración.

Desde su visualmente fascinante enfrentamiento con O-Renn Ishii, a la espectacularidad más sobrecogedora de asistir a la épica victoria de la novia frente a los 88 maniacos

El gran éxito de la obra, compuesta de dos espléndidos volúmenes, es sin duda su adictiva narración. El ritmo pausado se mezcla con las trepidantes y frenéticas escenas de lucha protagonizadas por Uma Thurman y los protagonistas de su mortífera lista, peleas todas ellas de un carácter épico e irrepetible.

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