Crítica de El señor de los anillos, la concebida como antesala del  El Hobbit y obra de culto a rendir tributo en formato DVD.

El señor de los anillos, la joya de la corona en taquilla
El señor de los anillos, la joya de la corona en taquilla

Mucho más que tres películas, La comunidad del anillo, Las dos torres y El retorno del rey, son tres obras magnas del séptimo arte. ¿El responsable de todas ellas? Peter Jackson, pasional director y enamorado oficial del universo ideado por Tolkien. Y es que desde que Jackson nos invitara a unirnos a la comunidad del anillo en el año 2001, nadie más que él parece ser capaz de recrear en pantalla grande la magia de los libros de Tolkien.

[quote_right]¿Quién puede discutir la notable labor de Jackson en una de las trilogías más celebradas de todos los tiempos?[/quote_right]

Claro que, por otra parte, esto no sorprende a nadie. ¿Quién puede discutir la notable labor de Jackson en una de las trilogías más celebradas de todos los tiempos? Así pues, la cuestión es: ¿Qué hace que El señor de los anillos resulte excepcional? Obviamente enumerar aquí y ahora todos los elementos de éxito de la saga resulta imposible, pues se necesitan horas para mencionar todas las razones por las que Jackson puede sentirse notablemente orgulloso de su obra. No obstante, tres simples y magistrales detalles de la saga destacan por encima del resto.

La primera de ellas es el elaborado y asombroso decorado que ambienta toda la historia, un escenario que nos atrapa desde el primer momento y que nos permite perdernos con los protagonistas en los distintos parajes diseñados por Jackson.

El segundo elemento a destacar es el increíble y memorable elenco de actores que dan vida a los personajes de Tolkien (Christopher Lee, Sean Bean, Ian McKellen y un largo etcétera). Todos ellos se han sabido hacer con unos personajes queridos por todos, insuflándoles vida y carácter propio.

Y por último, la hipnótica narración de los hechos, capaz de transportarnos a un mundo mágico, contagiándonos del espíritu aventurero de los protagonistas y haciendo que la espera para la siguiente entrega fuera cada vez más larga y tortuosa.

Aunque, sin duda, la gran clave del éxito radica en Jackson y el amor que éste ha demostrado tener en la historia que con tanto mimo y esmero narra.

Porque, ¿de qué valdrían los decorados de excepción, el reparto de lujo o la adictiva historia si el director no sintiera amor incondicional por lo que cuenta?

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